El desconocimiento de este sector por parte de los clientes (y muchas veces, el poco valor que se le da), hace que no nos estemos esforzando en mucho de estos trabajos. Aunque no todos.

Cuando comencé este blog, no quería escribir solo «teoría» sobre el marketing online o la comunicación. También quería que se convirtiera en un lugar donde poder escribir los pasitos que iba dando en este ámbito, unos pasitos que cada vez me presentaba un mundo nuevo que no paraba de crecer.

Desde luego que, de la mano de mis ganas de aprender, siempre iba un sentimiento de frustración que de vez en cuando daba un tironcito. Y es que, cuanto más me meto en el mundo del marketing, más defraudada me voy sintiendo.

No me malinterpretéis, me apasiona el marketing. De verdad, os lo digo en serio. Cuando más me meto, más aprendo y más ganas tengo de saber más. Pero de vez en cuando no viene mal pararse, reconocer que es un sector difícil y que no siempre gana el que mejor juega.

Historia de una encuesta

Desde que trabajo en un departamento de comunicación y marketing, en el que cada uno tiene su parcelita y cada palo aguanta su vela (mi expresión favorita del día a día después de «ahg«), me he dado cuenta de lo mucho que he crecido a nivel profesional desde que entré en él. Lo estoy «disfrutando» mucho, compartir conocimiento con mis compañeros es una de las cosas que más me anima a volver todos los días. (Eso y el sueldo).

La parte negativa es, que cuanto más aprendo, más me doy cuenta del bajísimo nivel de conocimiento sobre marketing que se tiene en mi ciudad, y eso nos lleva a ciertas situaciones que me hace sentir, digamos, frustrada. Que el conocimiento que uno tenga profesionalmente hablando sobre el sector no se tenga en cuenta ni desde el propio sector es bastante «bajona».

¿Seré yo, señor?

Cada vez que paso por un bache como este a nivel profesional pienso, ¿será solo un sentimiento que tengo yo? Y entonces comparto mis frustraciones con mis amigas (y ex compañeras de universidad) que también se dedican a esto y me doy cuenta de que no, no soy yo, que muchas ciudades como esta no son las mejores para ejercer de lo que sea digital y que desde el sector tampoco estamos ayudando.

¿Cómo es posible que estemos día a día sufriendo para que se valore nuestro trabajo si, en muchas ocasiones, no lo valoramos ni los que trabajamos dentro del sector? Me muerdo mucho la lengua desde mi cuchitril cuando veo trabajos con errores garrafales por los que se saca pecho y pienso, ¿hubieras hecho ese trabajo de la misma forma si la empresa para la que lo has hecho tuviera conocimientos de marketing? Y me sé la respuesta:

Y es que, el poco tiempo libre que me queda al día, intento seguir formándome para hacer bien mi trabajo, pero también para crecer profesionalmente, para que se valore el trabajo que hacemos, que lleva muchas horas de estudio detrás y seguramente sea de las profesiones más cambiantes que haya actualmente, y que podamos demostrar que este sector tiene mucho que ofrecer a las empresas (grandes y pequeñas), también en ciudades de provincia.

Así que, quiero que esta entrada sirva como aviso de que no me voy a rendir y se la dedico a los que buscan a alguien «para llevar redes» pero que no quiera estrategia ni nada de eso, que solo quiera a alguien «para llevar redes». Se lo dedico a los de «por un poquito más de dinero, te incluyo también el manejo de las redes sociales de tu empresa, porque lo importante es estar». Se lo dedico a los de «tampoco metas mucha cosa en el informe, si no lo va a entender«. A los de «pero hombre, si para poner dos tuits». Pero sobre todo se lo dedico a los que aceptáis contratos por bajísimos sueldos que no necesitáis por hacer un trabajo que merece mucho más y que vosotros no estáis valorando.

Sí, estoy defraudada y frustrada, pero no me voy a rendir.